
Sí,
estuve ahí
pegado a tu oído,
casi sentado en tu hombro,
sintiendo el corcoveo de tus latidos
y el galope de tu corazón.
Te amo, dijiste
y el silencio inundó el tiempo,
cogiendo mi ilusión en un hechizo.
Gabriel Robles
2009
Taller literario para la publicacion gratuita de poesia, cuento y novela de los miembros del taller y sus invitados. Prohibida su reproduccion no autorizada
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