En el pilote del bar
quedaron los números
de casa
como fantasmas
de una vida
que dejó ser
para parecer
una nueva calle con igual
número
y de igual cantidad.
Pasó el tiempo ordinario
y los años
se ajustaron
y transcurrió la cuenta de los años
en la misma casa
que mañana quedará vacía
o desaparecida.
Más en otro lugar
anidará el recuerdo
de la casa y su habitante
en la memoria del nieto o del abuelo.
Sólo quedó el recuerdo vivo
en la memoria
inerte.
Cristobal Salinas
2009
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ResponderEliminarATTE.
EL VIRUTA