Posó en un cerro
una nube amorosa
vino a besarlo
Ante una flor
un colibrí extasiado
congela el vuelo
El guindo tiene
pequeños corazones
que nunca laten
Volcán engreído
que se mira en el lago
tan apacible
En el sendero
hay huellas titubeantes
hacia la tarde
Va la vaguada
recorriendo las tierras
que eran del mar
Rayo de luz
es mirada de sol
entre las nubes
La fría brisa
que entra bajo la puerta
pide refugio
Cae la lluvia
y suben los aromas
de pan y leña
Un río inquieto
llanto de la montaña
blanco de frío
Vientos del sur
me cuentan que los hielos
se están muriendo
De la naturaleza, del Libro “Avenencias”
sábado, 28 de noviembre de 2009
Retorno
Sólo quisiera encontrar
nuevamente mi hogar
aquel que armoniza
y me hace vibrar.
Sólo quisiera sortear
momentos, uno, singular
tus ojos ya no me miran
carentes de cielo, extintos de amar.
Sólo quisiera posar
mi alma silente en aquel lugar
turquesa pleno, belleza y deidad
tus ojos mi amado, en su verde mar.
Anakena me cuentan
prodigioso, celestial
verde turquesa y cobalto
como no hay otro igual.
Anakena te espero
eres tú, es su mar
tus ojos, su estrella
mi amor, mi lugar.
Loreto Infante
2008
nuevamente mi hogar
aquel que armoniza
y me hace vibrar.
Sólo quisiera sortear
momentos, uno, singular
tus ojos ya no me miran
carentes de cielo, extintos de amar.
Sólo quisiera posar
mi alma silente en aquel lugar
turquesa pleno, belleza y deidad
tus ojos mi amado, en su verde mar.
Anakena me cuentan
prodigioso, celestial
verde turquesa y cobalto
como no hay otro igual.
Anakena te espero
eres tú, es su mar
tus ojos, su estrella
mi amor, mi lugar.
Loreto Infante
2008
jueves, 19 de noviembre de 2009
Auras
Mis palabras se las llevó el viento.
Para conquistar mi soledad
Espera el día en que las hojas
Revelen sentimientos
Que el amor no escuchó.
Niña, cuida tu aura,
No dejes escapar
Los secretos recónditos,
Esos, que no ven la luz.
Las cáscaras caen sin cesar,
Son lágrimas tan bellas
Como la ternura de tu frío verano,
Y encanta las miradas de mujer
Que me llevan a tus pasiones.
No quiero aliviar tus heridas
En el regazo del dolor,
Y dime si has llorado
Por un corazón que solo
Espera un cariño
Robado a sentimientos
Confundidos.
Crisálida
2002
Para conquistar mi soledad
Espera el día en que las hojas
Revelen sentimientos
Que el amor no escuchó.
Niña, cuida tu aura,
No dejes escapar
Los secretos recónditos,
Esos, que no ven la luz.
Las cáscaras caen sin cesar,
Son lágrimas tan bellas
Como la ternura de tu frío verano,
Y encanta las miradas de mujer
Que me llevan a tus pasiones.
No quiero aliviar tus heridas
En el regazo del dolor,
Y dime si has llorado
Por un corazón que solo
Espera un cariño
Robado a sentimientos
Confundidos.
Crisálida
2002
Acequias del tiempo
Vengo
del templo de tus tibiezas
donde despierta
tu mirada traslúcida.
Vengo
de tus manos arcillosas
al sembrar en mis mareas,
y te recuerdo:
es antelado desnudar mis huesos.
Voy contigo,
contigo camino
pues la vida regada
abrió sus cercadas puertas
en la estación del aromo.
Vengo
con la osadía serena
de respirarte cerca,
ahuyento tu conciencia turbada
con la decisión de mis regresos.
Vengo
de tus palabras mansas
que devuelven mi alma quieta.
vengo de tus ojos irisados
en la crucífera espera
y de la geología que dibuja
nuestras almas encadenadas
en esta fútil condena.
Solitaria vengo
vengo con la soledad
de tu pasión desatada
en las acequias del tiempo
y ruego al paraíso
que Dios recoja mis restos.
Melisanda
2002
martes, 17 de noviembre de 2009
Veinte años es
Veinte Años es:
Aspirar el aroma a niebla en el Calle Calle
Danzar abrazada del Quillay en Puerto Montt
Ver la lluvia que te mira sonriendo cuando se va
Reir a carcajadas mientras el cielo se acerca
y te murmura palabras prohibidas al pasar.
Marisol Perez
2009
Aspirar el aroma a niebla en el Calle Calle
Danzar abrazada del Quillay en Puerto Montt
Ver la lluvia que te mira sonriendo cuando se va
Reir a carcajadas mientras el cielo se acerca
y te murmura palabras prohibidas al pasar.
Marisol Perez
2009
Solilluvia
Razón de amor cubrió el río y la ventolera.
Razón para existir es el campo de sol y lluvia.
Cielo de amarillos lirios como el amor hecho de soles.
¡Oh tierra de lluvia y de ángel que cubres mi cuerpo de algodón!
La risa de tu labio me hace abandonarte en la espuma.
Tú cubriste las noches de sueños.
Es la uva que terminó con mi sueño celeste.
Cielo de manzana como jazmines de Rafael Alberti.
Juan M. Arteche G
2009
domingo, 15 de noviembre de 2009
Oda al vino

Cuando el río canta
viñas riega,
gozo y dolor
de nuestra tierra,
dorados sueños y tintas penas,
entonados romances que en él navegan.
Que grande que vino y viene
con unos grados festivos,
del blanco más inocente
del tinto más curativo.
inspirado y elocuente,
del vino
nos cuenta el río.
Viñas de santas patronas
uvas de mi devoción.
vino con "uve" de vaca y de Baco, embajador,
vino de vieja reserva
cuanto más viejo, mejor.
Vino de Europa que sepa
la cepa que lo parió,
tuvo vendimia criolla y popular vocación
en el roble tomó cuerpo y en el mimbre,
se encarnó.
Sed! bebed! vivid!
Amad! brindad! cantad!
siempre grato compartir
entrañable compañía,
hoy coreando..., Salud!!!
Disfrutad larga vida...
Salud y pesetas.
Hugo Cuche
jueves, 12 de noviembre de 2009
Anakena
Así, por el espacio que va quedando
entre parpados, cuando te dispones a
dormir, o bien cuando dormida,
tus ojos quedan semi-cerrados.
Por ahí Anakena comienzo a
observar tus sueños, tus pequeñas huellas
en la arena oscura, para sumergirte
en las aguas turquesas y luego desaparecer.
Entonces Anakena, te llamo, te
grito en silencio que emerjas, que no
existe sueños, ni existe vida, si no
la compartimos, que si te sumerjes en
el lago, yo lo hago en el abandono,
en la soledad.
Anakena
Cuentan los lugareños
que cuando el lago se cubre de otoño
y la luna se asoma encuclilla. Anakena,
camina entre las hojas, mostrándoles
a los pescadores, la orilla.
Fernando Valenzuela
Y llegaron las visitas
lunes, 9 de noviembre de 2009
El Taller de Poesia
Viaja a la luna / toca atento la tierra / poeta, ve al mar
Mucho te dicen / los caminos, los ríos / las flores, los árboles
No están tan lejos / las estrellas, la luna / el sol, la nubes
Y, a una hormiga / pregúntale su urgencia, /si ríe o sufre.
Mira a los ojos / oye alegrías, penas / y escribe poeta
Escribe, poeta / que hay alguien esperando / sentir tu vida
Sólo tú sabes / porqué existen las piedras / y cuando lloran
Sólo tú sabes / ordenar las palabras / humildemente.
Al fin, un poema / tiene una vida eterna / no se marchita
Vuela poesía / por el ciber espacio / al infinito
Busca, poesía / tu puerto es la emoción / de algún extraño
Treinta y cinco años / gotas de tinta al mundo / vuelan sin alas.
Mucho te dicen / los caminos, los ríos / las flores, los árboles
No están tan lejos / las estrellas, la luna / el sol, la nubes
Y, a una hormiga / pregúntale su urgencia, /si ríe o sufre.
Mira a los ojos / oye alegrías, penas / y escribe poeta
Escribe, poeta / que hay alguien esperando / sentir tu vida
Sólo tú sabes / porqué existen las piedras / y cuando lloran
Sólo tú sabes / ordenar las palabras / humildemente.
Al fin, un poema / tiene una vida eterna / no se marchita
Vuela poesía / por el ciber espacio / al infinito
Busca, poesía / tu puerto es la emoción / de algún extraño
Treinta y cinco años / gotas de tinta al mundo / vuelan sin alas.
Oscar Concha Mena en Homenaje a Fernando Valenzuela en los 35 años del Taller Tirso de Molina, Colegio San Pedro Nolasco, en Santiago, a 31.10.2009
martes, 3 de noviembre de 2009
Dos Grandes
lunes, 2 de noviembre de 2009
Mi vida perdida en el amor
Yo no entiendo
porque en el día
solo está la luna
y de noche
solo el sol sin alma.
¿Por qué? me pregunto.
¿No será que mis ojos
están enamorados?
Pienso,
pero nunca entiendo,
pregunto
y no comprendo
lo que mis palabras
dicen a mis labios.
¿Cómo?
¿Mi vida se está perdiendo?
quiero saber
si estoy loco de amor
en un ambiente puro.
Pienso,
hasta que llego a morir.
Jose Tomas Robles
11 años
Agosto 2009
domingo, 1 de noviembre de 2009
Llisus chilensis
Donde vea la oscuridad,
Métalelaluz.
Donde sea que el rico esté,
sáquele billete.
Donde se halle el pobre hombre,
póngale caracha.
Allí donde se haga el infortunio,
juéguele a la polla-gol.
Donde haiga voladura
pínchele terrenol.
Donde hallayo tristeza,
póngale la cumbianchela.
Esté dondesté la ternurita,
métale y sáquele ternura al instrumento.
En donde no exista autoridad
póngale compadreo.
Donde se meta la muerte,
extráigale diable y mate al chuncho.
Donde no halle amol,
póngale a mi amorcito.
Donde halle yo la guerra del canal,
loree y tira paya al destajo.
Por eso líbranos de los malosos
y tráenos el bien acomodé lugar.
Cristobal Salinas.
sábado, 31 de octubre de 2009
Camino Clemente
domingo, 25 de octubre de 2009
Juan y sus Flores
A su bautismo,
fueron Gingers y Rosa Gerbera.
A su confirmación y comunión,
Clavel y Cala.
A su matrimonio,
Lilium y Violeta.
A su funeral,
Crisantemo, Fresia
y las Campanas…
remecidas, en silencio.
En todas las ceremonias,
Cardenales.
A Juan lo sepultaron en la falda de un cerro,
donde viaja la vida en las patas de las abejas
o llevada por el albur del viento,
donde los caracoles arrastran el peso
de la eternidad.
Juan yace esperando,
bajo los pétalos de un durazno en flor.
Ahí;
yuyos,
dedales de oro,
verónicas pérsicas,
multisias,
chilcas,
manzanillas…
en aromas y colores,
todo el año…
Oscar Concha Mena
fueron Gingers y Rosa Gerbera.
A su confirmación y comunión,
Clavel y Cala.
A su matrimonio,
Lilium y Violeta.
A su funeral,
Crisantemo, Fresia
y las Campanas…
remecidas, en silencio.
En todas las ceremonias,
Cardenales.
A Juan lo sepultaron en la falda de un cerro,
donde viaja la vida en las patas de las abejas
o llevada por el albur del viento,
donde los caracoles arrastran el peso
de la eternidad.
Juan yace esperando,
bajo los pétalos de un durazno en flor.
Ahí;
yuyos,
dedales de oro,
verónicas pérsicas,
multisias,
chilcas,
manzanillas…
en aromas y colores,
todo el año…
Oscar Concha Mena
Lagrimas en el Mar
Las olas del mar nos dicen,
que su agua es un cúmulo de lágrimas.
Lágrimas por amores que nunca se encontraron,
ahogadas en las profundidades del desamor.
Bajo las olas,
llega tímida la luz del sol
y es indiferente la luz romántica de la luna.
En penumbras, duermen las goletas olvidadas.
Poseidón les consume el hierro,
destroza en silencio la madera,
deshilacha con torpeza los velámenes
y esconde sus pecados bajo el musgo
La fauna marina sobrevive o muere, sin pensamientos.
Los pasos meditabundos desaparecen en el arrecife
y en la arena.
Se movilizan los tentáculos del olvido.
Los espíritus, siguen obedientes el vaivén de las mareas
Bajo las olas,
no hay desazón, ni vientos.
En su último refugio,
los amores frustrados se apaciguan.
Las gaviotas agitan el aire salino.
Rosas blancas flotan, mecidas por el mar latente.
Peregrinos llevan, a los eternos soñadores,
nuevas lágrimas de amor.
Oscar Concha Mena
que su agua es un cúmulo de lágrimas.
Lágrimas por amores que nunca se encontraron,
ahogadas en las profundidades del desamor.
Bajo las olas,
llega tímida la luz del sol
y es indiferente la luz romántica de la luna.
En penumbras, duermen las goletas olvidadas.
Poseidón les consume el hierro,
destroza en silencio la madera,
deshilacha con torpeza los velámenes
y esconde sus pecados bajo el musgo
La fauna marina sobrevive o muere, sin pensamientos.
Los pasos meditabundos desaparecen en el arrecife
y en la arena.
Se movilizan los tentáculos del olvido.
Los espíritus, siguen obedientes el vaivén de las mareas
Bajo las olas,
no hay desazón, ni vientos.
En su último refugio,
los amores frustrados se apaciguan.
Las gaviotas agitan el aire salino.
Rosas blancas flotan, mecidas por el mar latente.
Peregrinos llevan, a los eternos soñadores,
nuevas lágrimas de amor.
Oscar Concha Mena
Ojos Clavados
En ti clavé mis ojos
esa vez primera
En ti clavé mis ojos
en tu sensual figura
En ti clavé mis ojos
en la sonrisa suave
En ti clavé mis ojos
y nunca más a nadie
pude yo mirar
y nunca más a nadie
pude yo mirar
y nunca más a nadie...
Oscar Concha
esa vez primera
En ti clavé mis ojos
en tu sensual figura
En ti clavé mis ojos
en la sonrisa suave
En ti clavé mis ojos
y nunca más a nadie
pude yo mirar
y nunca más a nadie
pude yo mirar
y nunca más a nadie...
Oscar Concha
Mis Pecados
¿Quién redimirá mis pecados?
No lo hizo la lluvia virgen que vino del cielo
ni la alborada de un día claro
ni lo hicieron las lunas de mil noches de insomnio
No fueron suficientes los padrenuestros
tampoco las avemarías
ni la absolución de diez arzobispos.
El perdón, aún está en tus labios
Pero tus labios permanecen impasibles
ya todo lo dijeron algún día
me entregaron todos sus besos
me dieron todos los suspiros
El perdón no quedó por escrito
tampoco flotando en el aire
ni siquiera firmado en el agua
¿Quién redimirá mis pecados?
Oscar Concha Mena
No lo hizo la lluvia virgen que vino del cielo
ni la alborada de un día claro
ni lo hicieron las lunas de mil noches de insomnio
No fueron suficientes los padrenuestros
tampoco las avemarías
ni la absolución de diez arzobispos.
El perdón, aún está en tus labios
Pero tus labios permanecen impasibles
ya todo lo dijeron algún día
me entregaron todos sus besos
me dieron todos los suspiros
El perdón no quedó por escrito
tampoco flotando en el aire
ni siquiera firmado en el agua
¿Quién redimirá mis pecados?
Oscar Concha Mena
La Noche de los Diamantes
Es de noche, está húmedo y hace frío
lentamente se reúnen los señores
Pancho ¿cuántas personas han llegado?
Veinte, pero siete son jugadores.
Sólo siete se ríen del chistoso
mientras, se dirigen a dos vestuarios
ahí llega un personaje presuroso
parece, nunca supo del horario
Masajes, vendas, frixios por doquier
trotes de tres metros, elongaciones
la luz de la cancha empieza a encender
ya es hora del inicio de emociones
En medio del campo, balón y juez
se revisan los hombres y sus años
un equipo tiene once y otro diez
y de años, falta un siglo bien contado
El más sabio se cambia camiseta
se produce el acuerdo tan ansiado
un pitazo y la lucha queda abierta
comenzaron los gritos destemplados
Saltan, corren, y ríen sudorosos
tras la esférica siempre caprichosa
a veces el dominio es portentoso
pero en otras, la bola es resbalosa
Aparecen los goles del recuerdo
sonrisas y el orgullo simulado.
En los contrarios hay un desconcierto
¡No arruguemos dijeron los ancianos!
Termina el primer tiempo y no hay descanso
de inmediato se cambian de sus lados
a un arquero le dan diez balonazos
pero el otro, se queda congelado
Un anciano recibe la pelota
y de pronto una insólita jugada
un violento disparo a quemarropa
fue gol, ¡con la pelota desinflada!
¡NO VALE! … ¡Exclamaron los famosos!
¡SI VALE!... ¡Reclamaron los ancianos!
habla el árbitro en un tono amistoso
empate e indica el centro con la mano
El tercer tiempo es más entretenido
Con ¡SALUD! rebobinan las jugadas
reviven los recuerdos desde niños
¡SALUD! y hasta la próxima jornada
Oscar Concha
lentamente se reúnen los señores
Pancho ¿cuántas personas han llegado?
Veinte, pero siete son jugadores.
Sólo siete se ríen del chistoso
mientras, se dirigen a dos vestuarios
ahí llega un personaje presuroso
parece, nunca supo del horario
Masajes, vendas, frixios por doquier
trotes de tres metros, elongaciones
la luz de la cancha empieza a encender
ya es hora del inicio de emociones
En medio del campo, balón y juez
se revisan los hombres y sus años
un equipo tiene once y otro diez
y de años, falta un siglo bien contado
El más sabio se cambia camiseta
se produce el acuerdo tan ansiado
un pitazo y la lucha queda abierta
comenzaron los gritos destemplados
Saltan, corren, y ríen sudorosos
tras la esférica siempre caprichosa
a veces el dominio es portentoso
pero en otras, la bola es resbalosa
Aparecen los goles del recuerdo
sonrisas y el orgullo simulado.
En los contrarios hay un desconcierto
¡No arruguemos dijeron los ancianos!
Termina el primer tiempo y no hay descanso
de inmediato se cambian de sus lados
a un arquero le dan diez balonazos
pero el otro, se queda congelado
Un anciano recibe la pelota
y de pronto una insólita jugada
un violento disparo a quemarropa
fue gol, ¡con la pelota desinflada!
¡NO VALE! … ¡Exclamaron los famosos!
¡SI VALE!... ¡Reclamaron los ancianos!
habla el árbitro en un tono amistoso
empate e indica el centro con la mano
El tercer tiempo es más entretenido
Con ¡SALUD! rebobinan las jugadas
reviven los recuerdos desde niños
¡SALUD! y hasta la próxima jornada
Oscar Concha
La Mirada
Sobre una mesa,
dos vasos de vino
dos manos que se tocan
y sólo una mirada
Cuánta historia
cariño y amor
hay, en esa mirada
de él a ella,
de ella a él,
a los ojos
Esa mirada,
los envuelve,
los transporta,
los transforma,
en uno
Ellos,
no están ahí,
sólo está,
su mirada
Oscar Concha
dos vasos de vino
dos manos que se tocan
y sólo una mirada
Cuánta historia
cariño y amor
hay, en esa mirada
de él a ella,
de ella a él,
a los ojos
Esa mirada,
los envuelve,
los transporta,
los transforma,
en uno
Ellos,
no están ahí,
sólo está,
su mirada
Oscar Concha
jueves, 22 de octubre de 2009
Si preguntan

Si preguntan por mi
diles que me he ido,
diles que salí definitivamente
a dar la cara,
sin pintura
sin traje de seda
con el paraguas bajo el brazo
y el sombrero negro.
Diles que apagué el fuego,
que dejé la olla limpia
y desnuda la cama,
que quité el disco de boleros
que estrellé la copa contra el espejo.
Diles que me cansé de esperar
que fui a buscarle
que salí a cobrar la deuda
de placeres perdidos.
Diles que no hay fuego, pan ni vino,
que me he ido
que eché llave a la puerta
que la sombra tragó mis recuerdos
y los peldaños despidieron mis pisadas.
Gabriel Robles
Abril 2009
Soledad en Ciudad Gotica
Soy un animal tormentoso
que recorre senderos iluminados
de presencia humana.
Vivo en medio de eriales
ni dichoso ni infeliz,
en cruel comercio de gases
con vecinos de piedra
y mutilados espantapájaros verdes.
En medio de la tiniebla
una mujer me invita a la cama,
sus labios me amenazan hasta la madrugada
sus dedos escarban
como cangrejo de playa cada una de mis partes
e imágenes dolientes de otra edad
vagan junto a la resaca.
Es un barrio embrujado,
lágrimas recorren mis pensamientos,
una guitarra eternamente virgen
ameniza el viaje,
el frío de la noche abriga mi cuerpo
mientras caras burlonas de la gente
muestran el sol equivocado.
Soy andante en el dédalo del tiempo.
Gabriel Robles
Agosto 2009
que recorre senderos iluminados
de presencia humana.
Vivo en medio de eriales
ni dichoso ni infeliz,
en cruel comercio de gases
con vecinos de piedra
y mutilados espantapájaros verdes.
En medio de la tiniebla
una mujer me invita a la cama,
sus labios me amenazan hasta la madrugada
sus dedos escarban
como cangrejo de playa cada una de mis partes
e imágenes dolientes de otra edad
vagan junto a la resaca.
Es un barrio embrujado,
lágrimas recorren mis pensamientos,
una guitarra eternamente virgen
ameniza el viaje,
el frío de la noche abriga mi cuerpo
mientras caras burlonas de la gente
muestran el sol equivocado.
Soy andante en el dédalo del tiempo.
Gabriel Robles
Agosto 2009
Comenzar de nuevo

Intento,
con mis guiños,
complacer a un ángel.
Suplico por tus dedos, en carne viva.
Cancelo citas pendientes.
Amago una retirada sin éxito.
Salto en paracaídas a tu estómago.
Subo la escalera de tu alma.
Desciendo el tobogán de tu brazo.
Escalo con prudencia tu espalda desnuda.
Desdigo lo nunca dicho.
Aplaco la furia que guardan mis ojos.
Escucho con la nariz el susurro de tu sangre.
Derramo, tu sudor quejumbroso.
Lastimo, sin querer, tus pecados recientes.
Condeno, sin esmero,
mis palabras prohibidas,
mis placeres prohibidos,
Peco de ingenuo
y cuando muero
ya es tarde para empezar de nuevo.
Gabriel Robles
Septiembre 2009
Pobreza
Dia
Luna
martes, 20 de octubre de 2009
A él que es un niño bueno
De repente lo miran con amor,
de repente lo miran con algo de frío.
Él, que es un niño bueno, que va al pan cuando le dicen
y trae todo el vuelto,
además de una risa entre los dientes.
(le faltan las muelas de atrás pero no se le notan,
a menos que se ría con el alma).
Él, que se afeita para disimular
los treinta y tantos que le vienen;
él, que es un Cristo Post-Moderno
pero con las cruces pequeñitas y la prédica medio muerta.
Dejen que el niño duerma
que hoy se limpió la cara y quedó bastante limpiecito.
Déjenlo vivir por debajo de los párpados,
que mañana pagará con lágrimas
el arriendo de las tardes que le vienen.
Dicen que la madre no llegó a buscarlo al tercer día
-se le pudrieron las tetas de tanto recuerdo y testimonios de leche-.
Dicen que la virgen lo parió en la soledad
(su mamita era virgen y se llamaba María Soledad)
No lo miren tan de cerca,
que tiene las pupilas amarillas,
puntos negros y caries en los ojos,
náuseas cuando dice h o l a, perros cuidando sus secretos.
A veces llora mucho por la piel, pero no es por la tristeza.
Se sacó la cresta cuando chico:
se le infectaron los labios por afuera;
se sacó la cresta cuando grande:
se le infectaron los labios por adentro.
Franco Muzzio
Mientras su noche habla el único discurso que conoce
Mientras usted come pancito con queso,
los ríos se callan,
y las niñitas comienzan a pintar su piel,
como putas de oficio comprobado.
Mientras usted aprieta el control remoto,
ve lo triste de las noticias
y decide que el dolor ajeno le hace daño en la retina,
las niñitas se zampan hasta la alergia de los hombres.
Mientras usted,
busca el mañana en el pronóstico del tiempo,
las niñitas escriben recuerdo en sus rodillas
y guardan flores de semen en la memoria.
Los ríos de nuevo se callan,
no hay listados donde se llamen
a las niñitas que esconden sus juguetes con la noche.
Pero no importa realmente,
cuando amanezca veremos qué se hace;
mientras,
las niñitas se hacen Marías con las trenzas
y sus piernas comen
de los pececitos de los hombres.
Franco Muzzio
No hay niños feos en el mall de los pájaros
(hay niños lindos escondidos en lo triste)
No hay niños feos en el mall de los pájaros,
sólo existen niños que no pasarán
ningún casting hecho por los ojos
y que su sonrisa no será una portada de revista.
No hay niños feos para el viento,
sólo existen pelos duros que no vuelan
en el universo del comercial de moda.
No hay niños feos para el pasto ni para las hojas.
No hay niños feos para las rosas,
pero sí para el marketing que hacen con sus pétalos
No hay niños feos para el sol
que alumbra con y sin público bonito.
No hay niños feos en el mall de los pájaros
ni en la segmentación que hacen los árboles.
Franco Muzzio
Usted es la suma de varias mujeres
que he visto en el resultado de la calle
Usted va por la calle como si nada
pero como si todo fuera pasando
Según el sistema usted encaja en el segmento de mujeres feas
pero en realidad
tiene a una miss universo metida dentro de los ojos
Usted siente que todos los días
se le mueren las niñas vírgenes de la infancia
A usted le gusta oír la música del vecino.
A usted le gustan las flores blancas,
usted ama todo aquello que no le entregan en bandeja
Usted tienen las uñas firmes,
carencia de cremas en la piel;
las manos marcadas de sueldo mínimo
Usted no sale en la publicidad
jamás sería la mujer deseada del paradero de la micro;
Usted para ser preciso
podría ser el blanco de la noticia policial.
Usted es el resultado de las mujeres tristes
A usted le tiran el pelo,
le ensucian la mesa con sueños incumplidos;
a usted le insultan los ojos a menudo.
Usted tiene la garganta llena de miedo,
llena de hijos, llena de noche
colmada de flores que no tienen lengua.
Usted es un pájaro bonito
pero aún no se lo han dicho…
Franco Muzzio
A propósito de perros que cometen femicidio
Ellas no quieren perritos que les ladren
ellas quieren perritos que las miren con inteligencia
y a veces con estúpida ternura.
Ellas quieren perritos que les muevan la cola,
a pesar del cansancio
a pesar de los titulares que trae la costumbre ;
ellas quieren perritos que les abracen las noches
y que aparezcan por la puerta con flores en el rostro.
Insisto, ellas no quieren perritos que les ladren
ellas quieren perritos que vuelvan al tono del primer “te amo” .
Ellas quieren, ellas quieren,
un perrito escuchando lo que tenga que decir cada lágrima
y que con su pata le seque las mejillas.
Ellas quieren perritos que coman lento,
que las miren como a las niñas del 14 de febrero,
y que dejen dibujado con las migas
un corazón encima de la mesa.
Ellas NO quieren perritos que les ladren
Ellas quieren perritos que sólo muestren los dientes
cuando una sonrisa se les meta por dentro de los ojos.
Franco Muzzio
De repente lo miran con amor,
de repente lo miran con algo de frío.
Él, que es un niño bueno, que va al pan cuando le dicen
y trae todo el vuelto,
además de una risa entre los dientes.
(le faltan las muelas de atrás pero no se le notan,
a menos que se ría con el alma).
Él, que se afeita para disimular
los treinta y tantos que le vienen;
él, que es un Cristo Post-Moderno
pero con las cruces pequeñitas y la prédica medio muerta.
Dejen que el niño duerma
que hoy se limpió la cara y quedó bastante limpiecito.
Déjenlo vivir por debajo de los párpados,
que mañana pagará con lágrimas
el arriendo de las tardes que le vienen.
Dicen que la madre no llegó a buscarlo al tercer día
-se le pudrieron las tetas de tanto recuerdo y testimonios de leche-.
Dicen que la virgen lo parió en la soledad
(su mamita era virgen y se llamaba María Soledad)
No lo miren tan de cerca,
que tiene las pupilas amarillas,
puntos negros y caries en los ojos,
náuseas cuando dice h o l a, perros cuidando sus secretos.
A veces llora mucho por la piel, pero no es por la tristeza.
Se sacó la cresta cuando chico:
se le infectaron los labios por afuera;
se sacó la cresta cuando grande:
se le infectaron los labios por adentro.
Franco Muzzio
Mientras su noche habla el único discurso que conoce
Mientras usted come pancito con queso,
los ríos se callan,
y las niñitas comienzan a pintar su piel,
como putas de oficio comprobado.
Mientras usted aprieta el control remoto,
ve lo triste de las noticias
y decide que el dolor ajeno le hace daño en la retina,
las niñitas se zampan hasta la alergia de los hombres.
Mientras usted,
busca el mañana en el pronóstico del tiempo,
las niñitas escriben recuerdo en sus rodillas
y guardan flores de semen en la memoria.
Los ríos de nuevo se callan,
no hay listados donde se llamen
a las niñitas que esconden sus juguetes con la noche.
Pero no importa realmente,
cuando amanezca veremos qué se hace;
mientras,
las niñitas se hacen Marías con las trenzas
y sus piernas comen
de los pececitos de los hombres.
Franco Muzzio
No hay niños feos en el mall de los pájaros
(hay niños lindos escondidos en lo triste)
No hay niños feos en el mall de los pájaros,
sólo existen niños que no pasarán
ningún casting hecho por los ojos
y que su sonrisa no será una portada de revista.
No hay niños feos para el viento,
sólo existen pelos duros que no vuelan
en el universo del comercial de moda.
No hay niños feos para el pasto ni para las hojas.
No hay niños feos para las rosas,
pero sí para el marketing que hacen con sus pétalos
No hay niños feos para el sol
que alumbra con y sin público bonito.
No hay niños feos en el mall de los pájaros
ni en la segmentación que hacen los árboles.
Franco Muzzio
Usted es la suma de varias mujeres
que he visto en el resultado de la calle
Usted va por la calle como si nada
pero como si todo fuera pasando
Según el sistema usted encaja en el segmento de mujeres feas
pero en realidad
tiene a una miss universo metida dentro de los ojos
Usted siente que todos los días
se le mueren las niñas vírgenes de la infancia
A usted le gusta oír la música del vecino.
A usted le gustan las flores blancas,
usted ama todo aquello que no le entregan en bandeja
Usted tienen las uñas firmes,
carencia de cremas en la piel;
las manos marcadas de sueldo mínimo
Usted no sale en la publicidad
jamás sería la mujer deseada del paradero de la micro;
Usted para ser preciso
podría ser el blanco de la noticia policial.
Usted es el resultado de las mujeres tristes
A usted le tiran el pelo,
le ensucian la mesa con sueños incumplidos;
a usted le insultan los ojos a menudo.
Usted tiene la garganta llena de miedo,
llena de hijos, llena de noche
colmada de flores que no tienen lengua.
Usted es un pájaro bonito
pero aún no se lo han dicho…
Franco Muzzio
A propósito de perros que cometen femicidio
Ellas no quieren perritos que les ladren
ellas quieren perritos que las miren con inteligencia
y a veces con estúpida ternura.
Ellas quieren perritos que les muevan la cola,
a pesar del cansancio
a pesar de los titulares que trae la costumbre ;
ellas quieren perritos que les abracen las noches
y que aparezcan por la puerta con flores en el rostro.
Insisto, ellas no quieren perritos que les ladren
ellas quieren perritos que vuelvan al tono del primer “te amo” .
Ellas quieren, ellas quieren,
un perrito escuchando lo que tenga que decir cada lágrima
y que con su pata le seque las mejillas.
Ellas quieren perritos que coman lento,
que las miren como a las niñas del 14 de febrero,
y que dejen dibujado con las migas
un corazón encima de la mesa.
Ellas NO quieren perritos que les ladren
Ellas quieren perritos que sólo muestren los dientes
cuando una sonrisa se les meta por dentro de los ojos.
Franco Muzzio
sábado, 17 de octubre de 2009
Trabajos a publicar
Estimados autores y lectores.
Los trabajos pueden enviarse a "tallertirsodemolina@gmail.com" donde los administradores tendran mucho agrado en revisarlos y subirlos al blog para su publicacion. Lo de "revision" no constituye censura sino solamente validar que el escrito es cumple con las buenas practicas y costumbres del taller y de internet.
Saludos a todos.
El editor.
Los trabajos pueden enviarse a "tallertirsodemolina@gmail.com" donde los administradores tendran mucho agrado en revisarlos y subirlos al blog para su publicacion. Lo de "revision" no constituye censura sino solamente validar que el escrito es cumple con las buenas practicas y costumbres del taller y de internet.
Saludos a todos.
El editor.
Mensaje inicial

Bienvenidos al Blog del Taller Literario Tirso de Molina.
A punto de cumplir 35 años de existencia ininterrumpida, esta es la primera entrada al blog del taller que en su formato semanal habitual, es liderado por Fernando Valenzuela, distinguido poeta y Premio Nacional de Literatura de Chile.
Los aportes aqui publicados corresponden a trabajos que los miembros del taller han hecho llegar a los administradores (Maria Luisa, Maria Nelly, Carmen Gloria y/o Jorge) a la fecha.
Espero disfruten de estos trabajos y nos acompañen con sus comentarios en esta nueva "imprenta virtual" para nuestros miembros del taller, lectores remotos y aficionados a las letras.
Un fuerte abrazo.
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